Al caer el telón: mi primera vez

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Ya me perdonaréis, he utilizado el recurso del titular engañoso para atraer la atención… Este fin de semana he estado por primera vez en la sala Berlanga en Madrid, para ver por primera vez una lectura dramatizada, y por primera vez escuchar el texto de un autor panameño. Se trata de “Solsticio de Invierno”, de Javier Stanziola. Todo esto gracias al trabajo de la compañía Nuevo Teatro Fronterizo, a la que también he tenido el gusto de conocer este fin de semana, y que ha presentado un ciclo completo de “Encuentros con el teatro iberoamericano actual”. En fin, comprenderéis que son demasiadas “primeras veces” como para no aprovechar el recurso…

En realidad la lectura dramatizada es una representación en la que los actores están al descubierto, sin telón, sin entreactos y sin atrezzo, parapetados en la fuerza de su voz. Por otro lado, la dificultad de cargar con el libreto en la mano y conseguir que esto no despiste al espectador es un añadido. El texto de Stanziola va de la comedia al drama con gran maestría, descargando en cada uno de los personajes el dilema que plantea decidir si te vas o no de tu país cuando las cosas se ponen feas.

Os invito a que visitéis esta pequeña sala y descubráis la cantidad de pequeñas joyas (cine, teatro, flamenco, jazz) que tiene fuera del circuito tradicional: http://www.salaberlanga.com

Que esta sea también vuestra primera vez 😉

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En Navidad, en Navi-ñám, o cuando sea

Navidad

Me dice una amiga que viene su familia a Madrid en Navidad y que qué restaurantes le recomendaría yo. Restaurantes con comida nacional e internacional, buenos, y en los que no te dejes el sueldo… ¡Ea, ahí queda eso! Pues bien, quiero sugerirle los primeros que me vienen a la mente, es decir, a los que yo voy a ciegas y vuelvo las veces que haga falta:

  • Casa Lucas, (Cava Baja, 30). Pequeña taberna de tapas creativas y excelente materia prima, que se salva junto a Casa Lucio y alguna más, en la carrera de franquicias que ha tomado la mítica calle de tapeo recientemente.
  • Zara, (Barbieri, 8). Restaurante cubano en el barrio de Chueca, ahora en un local más grande y cómodo. La ropa vieja con arroz y la ensalada de aguacate son deliciosas.
  • El Inti de Oro, (Ventura de la Vega, 12). Comida peruana muy rica y sin subirse a la parra, como viene siendo habitual en los últimos tiempos…
  • La Buga del Lobo, (Argumosa, 11). Barato, rico, y como diría Arguiñano: con fundamento. Buen lugar para empezar en Lavapiés. Los huevos caribeños son imprescindibles.
  • Malacatín, (La Ruda, 5). Cocidito madrileño en la misma plaza de Cascorro. La Latina a tus pies, si sobrevives a las raciones.
  • Del Diego, (La reina, 12).  Acabamos con un cóctel. Profesionalidad sin artificios: la esencia y el sabor de la bebida que pidas será exactamente lo que consigas. El trato es exquisito, al margen de cómo,
    cuándo, y con quién vayas.

Seguro que hay más, similares, más caros, más baratos… Pero os dedico este variadito de la zona centro, que luego es muy entretenida para pasear.  En Navidad, en Navi-ñám, o cuando sea.

  • Navi-ñám: dícese de la parte de la Navidad que solo dedicamos a comer.

Cosas que están bien como están

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Volver después de 10 años a la sempiterna cantina mexicana de la calle Martín de los Heros, y comprobar que todo sigue igual. El que haya estado allí y vea esta foto (cortesía de su web) me dará la razón, y además seguramente estará pensando en volver una de estas tardes de verano. El que no haya estado, ya tiene un buen motivo para descubrirla. Y es que hay algunas cosas que están bien como están, que no queremos que cambien, y que sigan ahí esperando nuestro próximo encuentro 🙂